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Guía · Luz y Gas

Cómo elegir la potencia contratada (y cuánto ahorras al bajarla)

Actualizado 4 sep 2026·Lectura 7 min·Contrastado con fuentes oficiales

Hay una parte de tu factura de luz que pagas todos los días del año, uses la electricidad o no uses ni un vatio. Es el término de potencia, y mucha gente lleva años pagando por kilovatios que su casa no necesita.

RESUMEN RÁPIDOLUZ Y GAS
Qué esTérmino fijo de la factura
Se pagaTodos los días, uses o no
Al cambiar de compañíaSe mantiene igual
CambiarlaTrámite aparte y con coste si subes

1Qué es la potencia y por qué la pagas siempre

La potencia contratada, medida en kilovatios (kW), es el máximo de electricidad que puedes consumir a la vez en tu casa. No es cuánta energía gastas al mes: es cuántos aparatos puedes tener funcionando al mismo tiempo antes de que salte el diferencial.

En la factura aparece como término fijo, y ahí está la trampa: se cobra por cada kW contratado y por cada día del periodo, con independencia de tu consumo. Si te vas un mes de vacaciones con todo apagado, ese importe sigue corriendo. Por eso bajar la potencia es de los pocos ajustes que reducen la factura sin cambiar un solo hábito.

2Cómo saber cuánta necesitas de verdad

El método fiable no es una tabla genérica, es tu propio historial. Casi todas las distribuidoras permiten consultar en su área de cliente el consumo horario de tu suministro, y con él el máximo de potencia que has llegado a demandar en el último año. Si tu pico real ronda los 3 kW y tienes contratados 5,5, estás pagando de más todos los días.

Como orden de magnitud, las estimaciones que usan los comparadores para una vivienda media española parten de unos 3,5 kW de potencia y unos 270 kWh de consumo al mes. Sirve para situarte, no para decidir: una casa con vitrocerámica de inducción y coche eléctrico no tiene nada que ver con un piso pequeño con cocina de gas.

La prueba antes de bajarla

Antes de solicitar la reducción, haz la prueba en un día normal de invierno: pon en marcha a la vez lo que sueles usar a la vez (horno, lavadora, calefacción eléctrica, placa) y comprueba que no salta. Si salta, ya sabes que ese escalón de potencia no te sirve. Bajar y tener que volver a subir sale caro.

3Qué cuesta subirla y qué cuesta bajarla

No es simétrico. La CNMC señala expresamente que modificar la potencia contratada puede tener un coste cuando se trata de un aumento, y que ese coste depende de si tus derechos de enganche siguen vigentes y de cuánto subas. Al aumentar entran en juego conceptos que cobra la distribuidora, no la comercializadora.

Bajar la potencia es el movimiento barato, pero conviene pedir a tu comercializadora el importe exacto por escrito antes de tramitar nada, porque los conceptos que factura la distribuidora varían según el caso y según la comunidad autónoma.

Una novedad: el nuevo reglamento eléctrico de 2026 abre la puerta a modificaciones temporales de la potencia contratada, algo pensado sobre todo para consumos estacionales. Su despliegue depende de desarrollos regulatorios posteriores, así que pregunta si ya está disponible antes de contar con ello.

4Dos potencias distintas: punta y valle

Con las tarifas de acceso actuales puedes contratar potencias diferentes para el periodo punta y para el periodo valle. Tiene sentido si tu pico de demanda se concentra de madrugada o en fin de semana, cuando rige el tramo valle: puedes dejar una potencia holgada ahí y ajustar a la baja la de punta.

Es un ajuste fino y no todo el mundo lo aprovecha, pero en viviendas con acumuladores, bomba de calor programada o carga de coche eléctrico nocturna puede suponer una diferencia real.

5Qué pasa con la potencia al cambiar de compañía

Nada. Al cambiar de comercializadora mantienes exactamente la misma potencia contratada. Si quieres modificarla, es un trámite independiente que puedes solicitar a la nueva compañía, pero no forma parte del cambio.

Esto importa por un motivo poco conocido: el paso al PVPC es gratuito siempre que mantengas la potencia contratada. Si aprovechas el mismo movimiento para tocarla, cambias los parámetros de tu contrato de acceso y pierdes esa gratuidad. Haz una cosa primero y la otra después.

El orden correcto

Cambia primero de compañía y espera a que el nuevo contrato esté activo. Después, si sigue interesándote, solicita el ajuste de potencia. Mezclar ambos trámites es la forma más común de acabar pagando un coste que era evitable.

6Preguntas frecuentes

¿Cuántas veces puedo cambiar la potencia?

Las distribuidoras aplican limitaciones a la frecuencia con la que se puede modificar. Antes de tramitar una bajada, confirma con la tuya cuándo podrías volver a subirla y con qué coste, para no quedarte atrapado en un escalón que se te queda corto.

¿Bajar la potencia afecta a la calidad del suministro?

No afecta a la tensión ni a la estabilidad. Solo limita cuántos aparatos de alto consumo puedes tener encendidos simultáneamente.

¿La potencia influye en el bono social?

El bono social exige contrato PVPC, que a su vez solo está disponible para suministros con potencia contratada igual o inferior a 10 kW. Por encima de ese umbral no hay acceso al mercado regulado.

¿Puedo cambiar la potencia y de compañía a la vez?

Técnicamente sí, pero no conviene. Si el cambio de compañía implica modificar los parámetros del contrato de acceso, puedes perder gratuidades y complicar el trámite.